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miércoles, 1 de mayo de 2013

Mis inicios- Parte cuarta y última

Finalizó la temporada 2007 y faltaban unos meses para que comenzara la de 2008. El ritual solía ser siempre el mismo todas las temporadas, salvo que apeteciera darse una vueltecilla con él, se tapaba con una manta y aproximadamente dos semanas antes de la primera prueba, coincidiendo con el envío de la documentación para la licencia, se destapaba, se verificaban niveles, presión de ruedas, se ponía la batería que al término de la temporada habíamos guardado, gasolina nueva y se comprobaba que arrancaba sin problemas. Acto seguido, se subía al remolque, se llevaba a cambiar el aceite, revisar puntos fundamentales y ya estaba listo para la carrera. Más cuando año y medio antes se había hecho una revisión mecánica en profundidad.

Pero en enero de 2008 saltó el cambio de reglamentación y el 1200 Sport se salía de la normativa. Ya a finales de 2007 me había hecho con una carrocería AX 1100 que debería alojar un 1600 16V de Saxo, pero también ese año una estúpida norma limitaba los coches a sus motorizaciones originales y ese motor nunca lo llevó el AX. Que se lo digan a Marce Mariscal que por poco le da un síncope, pues había montado ese motor en su coche. El caso es que un día de enero, me hablaron de un 106 XSi abandonado en Barbate y me informé en Tráfico por su matrícula. La idea me parecía atractiva, un coche a mi gusto más bonito que el AX, documentado y ya de base traía un motor 1400 inyección similar al del AX GTi, que a diferencia de mi AX 1100, podría ser suficiente, más si el AX tenía problemas de picado de bielas. Localicé al propietario, quedé con él un sábado para ir a ver el coche y me llevé el remolque y dinero en el bolsillo. La verdad es que el coche estaba bastante deteriorado, pero tenía documentación con ITV en vigor, que era un punto extra, llantas de aluminio que ya de por sí valían un dinero que tenía que invertir en el AX. Total, que un "traigo el carro y si te pones a tiro, me lo llevo", fue el detonante para que me lo trajera por un precio casi simbólico.

Ya en casa, comenzamos a mirar el coche con detenimiento y uff, tenía faena y mucha. Empecé a hacer números y, coche aparte, cuando iba por casi 5.000 euros para salir a la primera prueba con a lo sumo 108-110CV que era lo que podíamos extraerle a aquel motor de 95CV sin meternos en honduras económicas imposibles, comprendí aquello de que siempre hay que comprar los coches hechos. Porque con el teléfono fijo levantado para encargar unas barras antivuelco (y había que encargar bacquet, arnés, neumáticos, suspensiones, dar un repaso de chapa y pintura, revisar la mecánica, hacer culata, frenos, y un largo etcétera), me llamaron al móvil: "¿Te interesa el 205 GTi del hijo del ´tirante´?". Colgué el fijo y llamé a Luis. Rápidamente nos entendimos, y el 205 "hecho", con el añadido de dos juegos de ruedas de repuesto, un grupo corto, un autoblocante, etc. sobre lo que yo pretendía hacer, era bastante más barato que meterle mano al 106. Y por supuesto, sin la paliza que suponía montar un coche desde cero, porque los números que antes comentaba, no incluían mano de obra, que indefectiblemente suponía contar con la inestimable ayuda de un gran amigo que de esto sabe mucho, y de quitarle horas a mi familia. El 205 era subirse y correr, y aunque no estaba habilitado para circular, también tenía, sin tocar motor, 35CV más que el motor original del 106 para prácticamente el mismo peso. Ahora que una cosa sí quiero dejar clara. Ningún coche será comparable al 1200 Sport, una mala bestia, que compararlo con el 205 GTi es poco menos que herejía. Digamos que pilotar el 1200 era como hacer el amor con una adolescente "guarrilla" y el 205 es como tener en tu cama a una top-model que "no se mueve".

El 106 ya en casa y pendiente de empezar a trabajar en él.
La semana antes de la presentación de los planes deportivos de Escudería Sur, fuimos a por el coche y mi intención fue subirlo al carro y venirme, sin siquiera probarlo, pero el propietario me preguntaba extrañado si no quería probarlo, y al final lo hice y probablemente fue un gran error, porque el coche subió de temperatura y vimos que estaba bajo de refrigerante y se le echó. Esto posiblemente provocó un choque térmico que a día de hoy me sigue dando quebraderos de cabeza en forma de fisura en el bloque con fuga.
El 205 recién llegado a casa, aún con los patrocinadores del anterior propietario.
Eso fue un domingo, y el sábado siguiente se organizó un slalom espectáculo no puntuable en Conil, donde Paco y los suyos presentaban los planes deportivos 2008 y allí nos presentamos los invitados al evento con nuestros coches de carreras, todos aquellos que participaban bajo licencia de Escudería Sur en las pruebas "mayores" y un servidor al que tuvieron la deferencia de incluir en la lista. Tuve que sacar la licencia a toda prisa para este slalom que debido a un infortunado incidente, no se llevó a cabo, ya que una chica natural de la localidad había sido asesinada un par de días antes y el consistorio decidió declarar luto oficial. Por tanto no era procedente ponerse a hacer ruido en medio del pueblo.

Así que el debut del coche se retrasaría. Mientras, se lo alquilaría a otro piloto para participar en alguna cronometrada, comportándose el coche bastante bien, aunque para entonces ya habíamos detectado la anomalía de la fuga, que con una masilla bicomponente teníamos más o menos aguantada.

Llega Prado del Rey 2008 y tomo la salida en una carrera de las más frustrantes en que he participado. Sin apenas conocer el coche y a sabiendas de lo resbaladizo del piso de la carrera serrana, monté los cuatro semislicks y no había manera de que el coche girara, iba francamente mal. Yo siempre había oído que los 205 GTi eran muy ágiles, pero este no lo era, o por lo menos comparado con el 1200. De hecho, a partir de ahí, casi siempre en asfalto he combinado semis delante con las ruedas de la peor calidad posible en el eje trasero, mitigando sólo en parte el comportamiento morrón del coche. Aún con eso, lo que nunca me había pasado en una decena de años corriendo, me ha pasado con este coche, que ha sido perder el control por subviraje en al menos cuatro o cinco ocasiones. El caso es que todavía en entrenamientos, cuando encaré la subida de Prado, "tiré de caballos" y la verdad es que iba como un avión, recuperando todo el tiempo perdido (tampoco pasaba nada, eran entrenos), pero mi 205 no saldría en la clasificación de la prueba. La razón:  Llegar a los badenes al corte en segunda no fue una buena idea, porque aunque el coche "voló" literalmente, el aterrizaje fue especialmente duro, ya que un soporte de motor cedió, descolgando el motor y el cambio y con ello llevándose por delante la admisión y un palier, de modo que no pude tomar la salida a manga oficial. Aquella carrera, atípica, la ganó José Carlos Holgado con el Corsa GSi.
Bonita foto, y está en despegue, aún se levantó del suelo casi a un metro, pero acabó costándome el dinero y no disputar la prueba.
Habría que esperar a San Fernando para debutar realmente en mangas oficiales con el 205. La sensación de falta de control en Prado me hizo temer que el cambio de coche no me había sentado bien. Hay mucha gente que va muy bien con coches pequeños y cuando adquieren algo más grande, dejan de "andar", y yo temía que eso me pasara a mi, pero... qué cuernos, en casa tengo un Clio 16V y un 206 GTi, yo tenía que saber llevar ese coche. En cualquier caso, los nervios me estaban minando para tomar la salida, pero como suele suceder siempre, cuando el crono se pone a cero, tus nervios también, y tras un recorrido en el que me encontré especialmente cómodo sobre todo en comparación con Prado, marqué un tiempo que me permitió estar liderando la prueba al término de la primera manga. En la segunda, y dejándome llevar por el "un poco más", cometí algunos errores que no me permitieron bajar mi tiempo y acabé cuarto scratch en una prueba que ganó Trelles con el Clio Williams.

Faltaba la prueba final de El Puerto de Santa María, en un campeonato exiguo en el que sólo se disputaron tres pruebas en la provincia, y tal como sucediera el año anterior en que diluvió antes de la prueba, 2008 no iba a ser menos y la mañana del slalom cayó si agua tienen los cielos.

Como yo consideraba mi principal rival para esta prueba al arcense Antonio Collantes y su AX Sport 1600 con carburadores de moto, no pude sino empezar una "guerra psicológica", enviándole fotos del aguacero que estaba cayendo. No en vano Antonio iba a montar semislicks y estos se llevan mejor con seco que con mojado y no hablemos de tierra húmeda.

Una hora antes del slalom, este era el panorama en El Puerto, y así se lo "transmití" a Antonio por SMS.
Salí del garaje con el coche chorreando montado en el remolque y aún estaba mojado al llegar al paseo de La Puntilla, pero dejó de llover y el sol se mostró en su máximo esplendor. Allí estaba yo con gomas de calle y Antonio con semis. El piso mostraba humedades en el asfalto y fango en la tierra, pero vimos que algún coche que tomó la salida con semis, hacía tiempos razonables. Yo tomé la salida con "serie" y Antonio justo detrás de mi con los semis. El resultado era que Antonio marcaba 1.18 y yo era segundo con 1.20... O no, o yo era primero, porque Antonio había derribado un cono que lo penalizaba 5 segundos. Así las cosas, la opción razonable parecía ser montar semis y Manolo Collantes, hermano de Antonio, se ofreció a realizar el cambio; al fin y al cabo, amigos antes que rivales. En la segunda manga, el coche era más dócil en el asfalto, algo más lento en la tierra, pero en el conjunto más rápido, marcando 1.18. Antonio también marcó 1.18, dos décimas de segundo menos que yo y esta vez sin tirar conos, se impuso en la prueba, siendo segundo mi 205. Por tanto, el balance era positivo, liderando ambas carreras, cuarto final en una y segundo con serias opciones a la victoria en la otra. Lo que sí ocurrió en esta prueba es que por primera vez de las muchas en que he sido segundo, no era un 205 GTi el que me precedía.
El recorrido de tierra en la segunda manga. Aún así, las semislicks tenían un comportamiento razonablemente bueno.
En 2009 iniciamos el campeonato de manera extraña. Un 6º lugar en el slalom de Dos Hermanas, con el coche inconducible, con dos pérdidas de morro, una hacia unos muros de madera que se pudieron evitar, y otra tras cruzar la meta en la segunda manga, contra una valla metálica que esta vez si que no la pude evitar y que se saldó con la rotura del faro derecho. Era o eso o levantar el pie y tras ver que fui el primero de un grupo de 7 pilotos en 3 décimas de segundo, pues bien empleado estuvo el faro. Ganó Zarzuela con un Saxo VTS de Ramón García Mata.

En el primer slalom de Algar, no fue mucho mejor, clasificando 10º y ya aquello empezaba a disgustarme, porque la realidad es que me estaba empleando a fondo con el coche, pero o no iba por donde yo quería o yo no sabía llevarlo. Ganaba de nuevo Zarzuela, esta vez con el Honda Civic 1.6 ESi de David Lechuga.

Con la ausencia en el calendario del slalom de Prado por obras en la avenida Felix Rodríguez de la Fuente, tras el parón veraniego venía la única prueba que se ha mantenido durante toda la existencia del campeonato, San Fernando. Mi trayectoria en el campeonato de este año estaba siendo discreta, y Zarzuela con su coche aún sin terminar, se inscribía con el GT Turbo de Miguelón Saborido, que había colgado el casco. Preocupado por la limitada tracción de este modelo en tierra y jugándose el campeonato, le ofrecí que si Miguelón no tenía inconveniente, yo corría con el GT Turbo y él con mi 205 que le era conocido y más dócil. Fuimos a probar el Renault y nos encontramos que la inactividad había hecho mella: Se calentaba y los frenos no funcionaban adecuadamente. De este modo, no era buena idea usar ese coche, porque un coche que va bien y se avería, es mala suerte, pero uno que va mal y se avería, es buscado. Ya Zarzuela desistía de luchar por el campeonato pero uno tiene palabra y le dije que seguíamos adelante. Como ese año se volvió a permitir usar coches sin barras y por ende, coches de calle, consideramos buscar un coche de alquiler para mi, pero la realidad es que en el mes de agosto era tarea harto difícil y cara y al final para ir con un coche cuyas reacciones no conocía de nada, opté por tomar la salida con mi Renault Clio dci, con el que algunos me tildaron de loco por sus 225.000 kms. Pero, no sólo no fue mala idea, sino que fue buenísima, y por primera vez en la historia de los slaloms, dos coches del mismo propietario estuvieron en el podium. Zarzuela  fue segundo y suficiente para amarrar el campeonato y yo, fui tercero pisándole los talones. Cuarto fue Trelles con el Williams, que se quejaba de haber pinchado en la segunda manga, pero la realidad es que ambos tuvimos las mismas oportunidades, porque incluso él penalizó en esa manga al tirar un cono, porque rápido iba, y yo en la primera cometí un grave error, al salir de un trompo metí primera y el coche se quedó literalmente muerto, avanzando lentamente, casi arrastrándose. Pasaron varios segundos hasta que caí en la cuenta de que con la inercia del trompo, metí tercera en vez de primera; con todo, el tiempo era sexto scratch en ese momento. Demasiado que no se caló. Consciente de esto, en la segunda no caí en la misma trampa y lo llevé hasta el podium. En algunos foros se habló mucho de que un coche diésel con bola y con una pegatina de "bebé a bordo" estuviera disputando la prueba.
Auto-Hebdo, como era habitual, se hizo eco de la prueba.
Unos días antes de la prueba de San Fernando había saltado una noticia inesperada: El Slalom de El Puerto se caía del calendario por falta de apoyo de la concejalía de Deportes, así que tocaba ya guardar el coche o liarse la manta a la cabeza y tomar la salida en la crono de Medina, segunda edición de esta prueba de la especialidad de cronometradas y allí nos plantamos con el 205, no sin antes volver a reparar "provisionalmente" la fuga de refrigerante que se había vuelto a manifestar de forma bastante significativa.
En la caravana de salida.
Con experiencia nula en la especialidad, y con 50 coches en la salida, acabamos en el puesto 21º de la general, que no estuvo nada mal comparado con los "aparatos" presentes. De hecho, en la guantera del coche estaba la clasificación de la misma prueba el año anterior y ya en la primera manga oficial estábamos mejorando el tiempo de su anterior propietario.

Una gran experiencia, de carrera "grande", el procedimiento de verificaciones "en serio", la caravana de parque cerrado a salida, los saludos del público, esa actitud chulilla de ir saludando con el mono atado a la cintura, etc. y correr de verdad.

Después de aquella carrera ya sí que pensábamos guardar el coche de verdad, pero aún quedaba una última sorpresa, y es que ante el escaso número de pruebas, la FAA convocaba un slalom en el circuito de Jerez, dejando la organización en las manos del equipo de Galera que montaba un trazado espectacular que combinaba unas zonas rapidísimas con un ratonero circuito de karts. Y entonces además, alguien me habló sobre el nuevo campeonato Open Provincial organizado por Escudería Sur y apoyado por la Diputación de Cádiz. Yo lo conocía, pero no le había prestado demasiada atención. La realidad es que merced a haber participado en Medina, aún sin puntuar, reunía los requisitos para optar a él y estaba bien situado en la clasificación, aunque para optar a algo, tendría que quedar entre los tres primeros y que Trelles se fuera al séptimo o peor. Yo hice los deberes, fui tercero, y Trelles cumplió su parte siendo no se si séptimo u octavo.

Negociando la última curva del circuito.
 Por ello, un año que comenzó mal, se enderezó al final, ocupando el tercer puesto del Open que se adjudicó Zarzuela.

2010 se inició con la entrega de premios del Open, siendo los premiados Zarzuela, Rondán y un servidor, a los que acompañaron recibiendo distinciones Rafael Martínez por su comportamiento deportivo, equipos, prensa y patrocinadores.
Discurso de rigor a la recogida del trofeo.
En cambio la crisis económica que aún nos azota recomendó dejar el coche aparcado las primeras pruebas de 2010, perdiéndome Dos Hermanas, Algar y ya tomando la salida en Prado del Rey, donde Zarzuela se imponía con su AX y Partal, Emilio Díaz y yo nos quedábamos separados por centésimas los tres.
Emilio, Zarzuela y yo en un foto montaje de TT Foto deportiva.
El resto de la temporada se mantuvo en una línea similar, con dos eventos noticiables, la caída del calendario de la crono de Medina por una mala gestión municipal (Por decir algo. En realidad lo que hicieron fue dedicar los fondos de la crono obtenidos de Cajasol por la gestión de Escudería Sur a un equipo de fútbol sala). El otro fue una lamentable actuación técnica por parte de un comisario deportivo que cuanto más alejado del mundillo esté, mejor será para este deporte y que provocó que Zarzuela colgara el casco hasta el día de hoy: Se disputaba el slalom de San Fernando con un fuerte viento y los conos permanecían clavados, con lo que sólo tocarlos penalizaba. El comisario en cuestión estaba de cachondeo con un grupito y no anotó dos coches que pisaron conos y que no se movieron del sitio por los clavos. Zarzuela le recriminó su actitud y desidia y este individuo contestó con malos modales y actitud chulesca. Visto lo visto, y como uno ya está curado de espanto, nos apostamos en su zona los hermanos Collantes, que son unos cuantos, Jesús Hita y yo, a la espera de la manga de Zarzuela, que fue limpia y rápida, a su estilo. El tiempo lo situaba segundo clasificado. Pero en la entrega de premios saltaba la sorpresa ya que se iba hasta el 16º lugar con motivo de sendas penalizaciones en un cono de la zona de este "señor". Aún habría algún federativo que se acercara a decirle "te han puteado". Este hecho lo hemos manifestado reiteradamente, pero este comisario sigue ejerciendo y en algunos casos actuando de mala fe contra todos los que lo señalamos. De hecho, guardo emails suyos con amenazas e insultos personales, que dejan a las claras el tipo de personaje que es.

La temporada se cerraría con el slalom de Jerez, en el que me pegué el capricho de tomar la salida con el AX de Zarzuela, pero cometiendo el error de salir con semis delante y "calle" detrás, porque este coche es bastante más juguetón que el mío, lo que propició un espectacular trompo en la primera manga. En la segunda, marcando el cuarto tiempo, el autoblocante más tarado que el mío, me llevó hacia adentro en un cono y lo derribé penalizando, lo que me llevó al puesto 15º. Pues aún así, me llevé trofeo en la categoría pequeña, lo que demuestra lo incorrecto de mantener dos clasificaciones según la cilindrada.

2011 fue un año sabático. La misma crisis que aconsejó no tomar la salida en las pruebas inaugurales de 2010, nos hizo dejar el coche aparcado prácticamente toda la temporada y para hacer la última sólo, pues mejor no.

2012 se presentó con mejor óptica, y tomamos la salida en el slalom de Puerto Real, donde acusé el "óxido" de un año inactivo y el coche no iba bien del todo. Erramos las presiones en la primera manga y el "culo" no se movía ni pidiéndoselo por favor. Para la segunda manga pusimos las correctas y ya iba, pero un derribo nos penalizó el tiempo y el de la 1ª manga sólo permitió ser octavo. En Alcalá, quinto scratch, con otra excursión propia del coche que nos dejó sin paragolpes al golpear un New Jersey en la primera manga. En Algar sí hicimos los deberes y aunque el mismo comisario del que hablo en líneas anteriores se empeñó en revisar en el coche cosas que ni siquiera tiene que tener y hacerme salir desde la misma célula mientras los demás se quedaban retrasados para coger carrerilla, hicimos una buena carrera, que aunque penalicé en la primera manga y un medio trompo, indicaban que estaba en los tiempos y en la segunda manga marqué un cuarto scratch, que habría sido fácilmente mejorable de no ser porque el coche en el último cono con el autoblocante trabajando a tope me mataba los brazos para girarlo. Más de lo mismo en San Fernando, con otro cuarto scratch cerrábamos la temporada porque la última carrera en el circuito de Jerez me cogería en Méjico por motivos laborales.

Recién comienza la temporada 2013 con la disputa de un slalom en Punta Umbría y los de Chiclana y Puerto Real (hoy mismo) ya disputados, con escasa participación, parece que no soy yo el único que tiene que aparcar el coche, pero tengo plena confianza en poder tomar la salida en la próxima, en Alcalá. Tal vez no con el 205 pues por enésima vez lo tengo desmontado por la maldita fisura en el bloque, pero algo buscaremos para estar ahí.


Terminamos esta cuadrilogía de "mis inicios". Diréis que os cuento toda mi "carrera deportiva" y no os falta razón. Pero para mi siempre es el inicio de algo. Hay que mantener la ilusión, y tener presente que cada día se aprende algo nuevo en todos los ámbitos. Digamos que "Esto no ha hecho más que empezar".

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