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viernes, 26 de abril de 2013

Mis inicios- Segunda parte

Y llega el 9 de septiembre de 1995. Con unos cuantos miles de pesetas en el bolsillo, y un coche repescado del desguace, me presenté a mi primera carrera en Benalup. Allí estaba yo; después de hacer un auténtico tramo de rallyes por las carreteras comarcales de la Janda porque conduciendo yo un utilitario deportivo de 140CV, llegué más tarde que la grúa que llevaba el Panda. Claro, que tiene su explicación: Unas semanas antes fuimos a ver un Fórmula Rallye en el Campo de Gibraltar y de vuelta por la ruta del toro, Alfre vio un cartel que indicaba hacia Benalup, así que al salir del Puerto me dijo "Tira, que yo sé llegar". Claro, sabía ¡¡¡desde Algeciras!!! que estaba a más de dos horas de casa por la ruta del Toro.

Afrontando los últimos metros de mi primer slalom en Benalup, año 1995.
La noche antes de tu primera carrera, por poca entidad que tenga, es una montaña rusa emocional, por la noche te planteas a ver si vas a dar el pelotazo y vas a ganar o por lo menos sorprender. Eso hasta ahora nunca había sucedido, excepción hecha del slalom de Chiclana 2013 en el que un debutante sorprendió ganando. Como ya han publicado los medios, habrá que ver en el próximo si realmente está al nivel o ha sido un cúmulo de circunstancias (ausencias, averías y penalizaciones de los líderes). En mi caso, el día que yo debuté, con 27 participantes y todos los gallitos en liza, era bastante aventurado por mi parte.

Aquel Pandita, con sus años, disimuló los óxidos con parchetones de colores que se pueden ver en las fotos y sin suspensiones ni nada que se le pareciera, era un coche que gastaba menos neumáticos que los rivales, algo de moda en la F1, pero la explicación era bastante menos tecnológica que la que podría dar Adrian Newey: La mayoría del tiempo iba con una o dos ruedas por el aire. Mi padre me decía que visto lo visto, acabaría volcando el coche. El caso es que fue muy espectacular, muy bonito, muy emocionante... Pero la noche de después te vas a casa pensando que no eres tan bueno como tú te creías. Penalicé en ambas mangas y quedé el 26º de 27 pilotos, ostentando el dudoso honor de cerrar la clasificación el gaditano Enrique García de Soria, un hombre maduro que con más afición que manos, se conformaba con llevar su Seat Marbella a la meta. En el lado opuesto, la victoria fue para un pletórico Rafael Escalante con su Seat Panda "Proto" de plástico y cartón-piedra, con un Raffa Ramírez que se iba arriba y un Miguel Ángel Zarzuela con problemas que cedía opciones del andaluz con una mala clasificación.

Tocaba aprender de los errores y teníamos una oportunidad de oro gracias al patrocinador principal, Aquasherry Park que dentro del paquete de su patrocinio pidió una exhibición en los terrenos de su aparcamiento privado. Allí concentramos a una decena de los habituales de los slaloms y pudimos afinar un poco el Panda, mejorar el freno de mano, ensayar presiones de ruedas y sobre todo, hacer manos en un trazado muy ratonero. Además tuve oportunidad de probar algún coche de mis rivales y "tocar la realidad" de que mi coche estaba a años-luz de ellos. El mejor tiempo lo acreditó el Seat 1200 Sport de Miguel Ángel Zarzuela. Se entregó un trofeo-recuerdo a todos los participantes y la semana siguiente era el slalom de El Puerto, último de la temporada 95.
El Panda ejerciendo de "coche 0" en la exhibición de Aquasherry en septiembre 1995.
Llega el slalom de El Puerto de Santa María que terminaba con mi primera temporada como "piloto" en una especie de "coitus interruptus", porque lo que había anhelado durante tantos años, había pasado como un huracán en menos de un mes. Y yo con un catarro "del quince". Me presento en los aledaños de la plaza de toros, con un circuito compuesto por dos zonas de gravilla suelta unidas por un rapidísimo tramo de asfalto en falsa recta, que yo aprovechaba para toser y estornudar. Primera sorpresa: A Zarzuela le comunican en las verificaciones que los neumáticos que monta ofrecen dudas por su dibujo y que debe montar otras ruedas. Con un coche levantado y configurado para las enormes ruedas que traía, sus posibilidades se esfuman de un plumazo. Comienzan a salir los coches y pronto los favoritos se señalan. Entre Almagro, Escalante, Zarzuela y Matalobos (que llega líder tras Benalup) median unos 10 puntos, así que el que mejor lo haga, se lleva el gato al agua en el provincial. Los "gallitos" muestran sus cartas y empiezan a marcar los tiempos de referencia, que van a estar en el 1,04 al parecer. En entrenos consigo marcar un "importante" 1.10, la gravilla iguala las mecánicas, sin embargo los nervios y el querer ir deprisa me llevan hasta el 1.12 en la 1ª oficial. Paco Matalobos marca 1.08,35. Como quiera que los "pequeñitos" salimos al principio, tomo la salida en la segunda manga y salta la sorpresa en forma de 1.08.09, tiempo que lógicamente los que vienen por detrás van a empezar a bajar. Me siento en la parada de autobús que hay junto al recorrido y un allí está Matalobos, conteniendo los nervios ante la que puede ser su oportunidad de ganar el provincial. A mi no se me ocurre nada mejor que sentarme junto a él y soltarle un "Joder, Paco, te voy ganando, mira que si quedo delante de ti con el tiesto que llevo...", yo pensando que si había bajado 4 segundos, Paco no tendría problemas en bajar siquiera unas décimas. Pero en aquella carrera que ganó Raffa Ramírez que a la postre sería campeón andaluz ese año, al final el resultado es sorprendente porque el mejor posicionado de los aspirantes resulta ser Ángel Almagro con un cuarto puesto el que se lleva el provincial. A Matalobos le bastaba con ser 9º ante este resultado pero fue 10º porque penalizó en la segunda manga y quedó detrás de un servidor con su modesto Pandita, que obtenía su primer trofeo. "Tierra trágame" pensé. Pero luego me dije: "Qué coño, arrierito somos..." (¿Se acuerdan?). Matalobos no volvió a salir a ninguna prueba más. Las malas lenguas dicen que yo lo retiré. No quiero pensar eso, pero le tuvo que joder bastante.

Clasificación del slalom portuense de 1995
1996, año nefasto

En 1996, con un "presupuesto holgado" James Richard Dunlapp "El Yimi", pintó el Panda y estrenábamos patrocinador, Speed Karts, el circuito de Karts que se ubicó durante una década en el centro comercial El Paseo. Tan bonito estaba que incluso le pusimos los números con cinta de carrocero para no estropear la pintura en la primera prueba en Jerez, organizada por el Club del Motor José Antonio Páez. Recuerdo que nos prestó un remolque Ramón García Mata para llevar los coches de Rafael Escalante y el mío. A Fali no se le había ocurrido nada mejor que transformar el Panda "picapiedra" en una réplica o interpretación más o menos libre de un Bugatti Type 35. Acostumbrados a las cosas de Fali, el resultado final era sorprendentemente bueno. Eso sí, a las 13,30 h. del día "D", el coche aún no estaba terminado. Lo acabó a prisa y corriendo, anduvo con él apenas 50 metros y lo montó en el remolque.

El recorrido era muy bonito, con zonas rápidas de asfalto, zonas técnicas en tierra y un recorrido bastante largo. Allí pudimos ver una de las pocas incursiones "slaleras" de Francis Reina con un BMW 325i o Amador Jaén con un poco apropiado Nissan 200SX turboalimentado. Me habían regalado un cronómetro de números gigantescos que llevaba puesto en el salpicadero y en esta prueba que a diferencia de lo habitual, hacíamos todos una manga de entrenos y luego las oficiales en vez de entrenos+oficial y segunda oficial, salí como una exhalación en la manga de entrenos (eso de los entrenos son para aprenderse el recorrido no va conmigo, es para entrenar y no pocas veces he hecho el mejor de mis tiempos en esta pasada); el caso es que faltando pocos metros para la meta, mi macro-cronómetro y mis referencias me situaban cuarto (¡¡¡pelotazo!!!) y en el último giro del recorrido, un ángulo a la derecha de 180º, el Panda que siempre iba a tres o incluso dos ruedas, se empeñó en levantar las cuatro del suelo y brindar a todo el público un espectacular vuelco (papá, estabas más bonito con la boca cerrada). Mientras el coche daba la voltereta, acerté a cortar el contacto mientras pensaba "Hostias mi padre la que me va a liar...". Una vez el coche se detuvo, sobre el costado derecho tras tocar el izquierdo y el techo, escuché voces que me preguntaban si estaba bien, mientras yo pedía que pusieran el coche derecho a la vez que accionaba el contacto. Con el coche en pie, atravesé la meta y fue cuando me percaté de que había roto la ventanilla y sangraba por el codo. La ventanilla se había roto y me había producido algunos cortes. Afortunadamente, mi amigo Vani que se había retirado una temporada antes, me había regalado un cinturón de arnés que evitó males mayores al mantenerme firmemente sujeto al asiento.

Tanto levantar las ruedas del suelo, al final todas. Raffa Ramírez y Enrique Vidal (en la foto) fueron algunas de las primeras voces que escuché.
Tras unos momentos de desconcierto, me atendieron en la ambulancia de la prueba donde me extrajeron algunos cristales del codo y acto seguido me fui al hospital de Jerez para una cura más exhaustiva, volviendo a la prueba cuando se disputaba la segunda manga.

Cuando llegué y vi el coche ya comprendí el alcance de los daños; el capó estaba amarrado, una sección del techo y el capó hundidos, un faro roto, todos los costados señalados... Un desastre. Pedí autorización para salir a la segunda manga, pero me encontré con la ferrea oposición de mi mujer (entonces novia), mi padre y mi cuñado Alfre. Zarzuela se llevó a mi padre a un lado y le dijo que si no me dejaban montarme en el coche, tal vez le cogiera miedo no sólo para correr sino incluso una suerte de psicosis en la carretera. Allí estábamos discutiendo mi novia y yo si salía o no y mi cuñado mientras me decía que no me dejaba salir, me dio las llaves del coche por la espalda. Aquella "pelea de enamorados" acabó cuando me monté en el coche alegando que iba a probar los daños y salí a la segunda manga. Durante unos metros anduve con prudencia, el coche había tirado refrigerante, líquido de frenos, aceite... Pero cuando vi que todo iba "más o menos" bien, metí el pie y sólo lo alivié levemente en aquel 180 fatídico, tampoco era plan de volcar dos veces la misma tarde, cruzando la meta con un sonoro aplauso del público. Con todo y con eso, no fui el último, confirmando que de no tener el percance, hubiera sido una buena carrera. Ganó Zarzuela con un AX 1400 de calle en sustitución de su AX GTi todavía sin terminar y Fali Escalante sorprendió con el Bugatti siendo segundo a escasas décimas del ganador. Sin embargo su Bugatti fue declarado "no conforme" al reglamento y se le respetó el resultado pero se le prohibió su participación en lo sucesivo.

El Panda ya iba tocado. Se ven por debajo las cuerdas con las que se amarró el capó. Nunca más correré con el dorsal 68. Por el contrario, siempre me han salido bien las carreras en las que llevo el 7. Debuté con el 77 y tuve mi primer trofeo con el 7.


Después de la entrega de trofeos y mirando el coche y mi brazo vendado no pude menos que llorar para desahogarme.

Clasificación final de Jerez 96.

La siguiente carrera de ese año 96 se disputó en Cádiz y aunque llevamos algunas mejoras como la suspensión del Bugatti ex-Panda, aquello fue un caos. El soporte de la batería se había roto en el vuelco y en el piso bacheado con una suspensión bastante más dura, uno de los giros iniciales se soltó y perforó el distribuidor, parándose el motor en entrenos, ¿podía pasarme algo más? El esparadrapo que llevaba para taparme la herida del brazo sirvió para  un apaño y el coche volvió a arrancar y al finalizar la primera manga nos encontramos en cola Miguel Ángel Sánchez con el 127 que había tenido un percance similar, Zarzuela con un Sierra Sport tras romper la dirección de un AX GTi prestado y Maturana que había roto también y salía con su ZX TD, al que también rompería el cárter.

El resto de la temporada no mostraría mayores incidencias. Con aquel maltrecho Panda lograríamos trofeo en Puerto Real, donde ya debutó el AX "atómico" de Zarzuela. En San Fernando, por motivos laborales y con remolque prestado, llegamos tarde y sin ver el recorrido, salí a hacer mi manga oficial resultando sorprendentemente segundo mejor tiempo; la euforia duró poco cuando Alfre me informó de que según estaba viendo, me había saltado dos calles enteras. En Benalup, a donde regresábamos justo cuando hacía un año de mi primera carrera, el Panda dijo basta finalmente: En la manga de entrenos algo iba mal en el coche, y en la primera oficial, al abandonar el campo de baloncesto de asfalto y pisar el albero del campo de fútbol, el pedal de freno se fue abajo del todo. El charco en el piso y bajo el coche anunciaban lo peor, que la bomba de frenos había "muerto". Con todo, optamos por salir a la segunda manga intentando hilar trazadas y jugar con las inercias para controlar el coche y aquello nos reportó un inesperado 7º scratch.

Para la prueba final en El Puerto 96 y sin presupuesto para reparar, salimos con un Seat 127 cedido por Vani que, siendo un año tan malo, tampoco pudo faltar a su cita con los problemas, ya que el ventilador no saltaba y el coche se calentaba. Aún así, pude ser 11º. Por su parte Rafael Escalante reaparecía con el Seat Marbella de Enrique García y el AX GTi de Zarzuela ya asustaba.

En 1997, sin coche y sin presupuesto (7 pesetas en la cuenta corriente al acabar la temporada), optamos por no competir.

1998 significaría la 2ª etapa de la era Panda. No fueron pocos los berrinches que tuve con mi primer Panda. Primero por sus carencias y luego por los problemas que suponía tener un coche que no podía circular y carecer de remolque para llevarlo. Así que tenía todo un año por delante para buscar el candidato perfecto.

Pero esto, lo dejamos para la próxima.

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